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Lipedema

Lipedema

Tratamiento conservador del lipedema

Excelencia y superespecialización en su tratamiento

Una unidad dedicada a tu patología, con cirujanos centrados en ella.

El tratamiento conservador no elimina la grasa enferma, pero controla el dolor, frena la progresión y mejora mucho el día a día. Es la base para todas las pacientes, se operen o no.

Piernas de una mujer dentro del agua de una piscina

Qué se puede conseguir sin cirugía

Conviene empezar por lo que sí y lo que no. El tratamiento conservador del lipedema sí reduce el dolor, la sensación de pesadez y la inflamación; sí frena la progresión de la enfermedad; sí mejora la movilidad y el descanso; y sí prepara el cuerpo para una cirugía con menos complicaciones. Lo que no hace es eliminar el tejido graso enfermo: ninguna medida conservadora reduce de forma significativa el volumen de las piernas. Para eso está la cirugía WAL.

Saberlo desde el principio evita la frustración de quien lleva años con medias, dietas y drenajes esperando que las piernas cambien. No van a cambiar de tamaño, pero pueden dejar de doler.

Los cuatro pilares

1. Terapia compresiva

Es la medida más eficaz para el dolor y el edema. Las prendas de compresión (medias, panties, mangas si hay afectación de brazos) reducen la acumulación de líquido, sujetan el tejido y disminuyen la sensación de pesadez al final del día.

Lo que marca la diferencia es la prenda concreta:

  • A medida, no de talla estándar. En el lipedema las proporciones no encajan con las tallas comerciales, y una media que aprieta en el tobillo y queda floja en el muslo hace más daño que bien.
  • Tejido plano en la mayoría de los casos, más rígido y contenedor que el circular de las medias de farmacia.
  • Clase de compresión que indica el especialista según la etapa y la tolerancia. Más no es mejor: una prenda que no se aguanta no se lleva.

Se lleva durante el día, sobre todo si se está muchas horas de pie o sentada, y en verano cuesta más. En consulta se ajusta a lo que cada paciente pueda mantener.

2. Ejercicio adaptado

La actividad física activa la bomba muscular de la pantorrilla, mejora el retorno venoso y linfático y reduce la inflamación. La clave está en el tipo de ejercicio:

  • Recomendado: ejercicio en el agua (natación, aquagym, caminar en la piscina, que además comprime), bicicleta, elíptica, caminar a buen paso, fuerza suave con gomas o poco peso, pilates, yoga.
  • A evitar o limitar: impacto repetido sobre asfalto (correr, saltar, deportes de salto), que suele aumentar el dolor y la inflamación.

Con lipedema se puede y se debe hacer ejercicio. Lo que cambia es la elección.

3. Nutrición

La alimentación no elimina la grasa del lipedema, pero sí actúa sobre dos cosas: la inflamación, que es parte de la enfermedad, y el sobrepeso añadido, que tienen hasta la mitad de las pacientes y que sí responde a la dieta.

La nutrición clínica, adaptada a cada etapa, es una pauta individualizada que trabaja hábitos, composición corporal y bienestar, y mejora los síntomas en muchas pacientes. Mantener un peso estable frena la progresión: las subidas de peso aceleran el lipedema. En la unidad diseñamos un plan realista y adaptado a ti, sin dietas milagro.

4. Fisioterapia y drenaje linfático manual

El drenaje linfático manual alivia el edema y el dolor, sobre todo cuando ya hay un componente de linfedema añadido (lipolinfedema). La fisioterapia trabaja además la movilidad de rodillas y caderas, que en etapas avanzadas se resienten por el volumen y los lóbulos de grasa. Se combina con compresión: el drenaje sin prenda después pierde gran parte del efecto.

Cuidado de la piel y otras medidas

Hidratar la piel a diario (con la compresión, se reseca), vigilar roces y heridas en los pliegues, elevar las piernas al final del día y evitar el calor directo prolongado. Son detalles pequeños que, sumados, se notan.

Cuándo pensar en la cirugía

El tratamiento conservador se mantiene toda la vida, porque el lipedema es una enfermedad crónica. La cirugía se plantea cuando, a pesar de hacerlo bien, el dolor y la limitación siguen ahí, cuando la enfermedad progresa o cuando el volumen empieza a afectar a las articulaciones y a la marcha. No hay que llegar a una etapa avanzada para operarse: operar antes suele dar mejores resultados y cirugías más sencillas.

En la primera consulta valoramos el tipo y la etapa, ajustamos el tratamiento conservador y te decimos con claridad si en tu caso la cirugía tiene sentido, y cuándo. Si tienes dudas sobre lo que cubre tu seguro en cada fase, lo explicamos en precio y seguros.

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