Cirugía del lipedema con técnica WAL en Madrid
Excelencia y superespecialización en su tratamiento
Una unidad dedicada a tu patología, con cirujanos centrados en ella.
La cirugía es el único tratamiento que elimina la grasa enferma. La técnica WAL, liposucción asistida por chorro de agua, es la que respeta los vasos linfáticos y la que mejores resultados ha demostrado en el lipedema.

Quién es candidata
La cirugía se plantea cuando el lipedema está diagnosticado con claridad y, a pesar del tratamiento conservador bien hecho, persisten el dolor, la limitación funcional o la progresión. No hace falta estar en una etapa avanzada: de hecho, operar en etapas tempranas suele suponer menos cirugías y mejor resultado.
Valoramos caso a caso el estado general, el peso (un sobrepeso importante conviene reducirlo antes, por seguridad anestésica y por resultado), la afectación de articulaciones y las expectativas. La decisión se toma en consulta, con la exploración delante, no por teléfono ni por fotos.
Qué es la técnica WAL
WAL son las siglas de Water-Jet Assisted Liposuction, liposucción asistida por chorro de agua. A través de incisiones de pocos milímetros se introduce una cánula fina que pulveriza suero salino en forma de abanico. Ese chorro, suave y controlado, desprende las células grasas del tejido que las sujeta y la misma cánula las aspira en el mismo movimiento, bajo control manual del cirujano.
El resultado es que el tejido conjuntivo, los nervios, los vasos sanguíneos y, sobre todo, los vasos linfáticos quedan prácticamente intactos. En el lipedema eso no es un detalle: el sistema linfático ya está comprometido y una liposucción agresiva puede empeorar el edema y precipitar un linfedema.
- Duración
- Unas 2 horas
- Anestesia
- General o raquídea
- Ingreso
- 1 día
- Vida normal
- 1 semana
En qué se diferencia de una liposucción convencional
La diferencia empieza antes de aspirar. En una liposucción tradicional se infiltra el tejido con una gran cantidad de líquido tumescente: el cuerpo se hincha, los contornos se difuminan y el cirujano trabaja parcialmente a ciegas. Con la técnica WAL se infiltra alrededor de un 70 % menos de líquido, la zona apenas se deforma, se opera bajo visión directa y el lavado y la aspiración son simultáneos.
Lo que se traduce en:
- Menos daño en el tejido que rodea a la grasa.
- Menos dolor, menos sangrado, menos hematoma y menos hinchazón después.
- Menos anestésico y una cirugía más corta.
- Menos correcciones posteriores, porque se ve el resultado mientras se trabaja.
- Recuperación más rápida: lo habitual es retomar la vida normal en una semana.
Cómo se planifica: por zonas y por etapas
El lipedema no se opera “entero” en una sesión. Se planifica por zonas (cara externa de muslos, cara interna, rodillas, pantorrillas, brazos) y en el orden que más beneficie a cada paciente, que suele ser empezar por lo que más duele o más limita.
Según el tipo y la etapa y el volumen a extraer, puede resolverse en una intervención o necesitar dos, tres o más, separadas por unos meses para que el tejido se recupere entre una y otra. Hay un límite de seguridad en la cantidad de grasa que se extrae por sesión, y respetarlo es lo que hace que cada cirugía sea segura y la recuperación llevadera. En la primera consulta te decimos cuántas serían en tu caso y por qué.
Antes de la cirugía
- Estudio preoperatorio completo: analítica, electrocardiograma y valoración por anestesia, como en cualquier cirugía en hospital.
- Prendas de compresión postoperatorias encargadas a medida antes de la intervención, para tenerlas el día de la cirugía.
- Ajuste del tratamiento conservador previo (compresión, ejercicio, peso) para llegar en las mejores condiciones.
- Instrucciones concretas sobre medicación, ayuno y qué traer al hospital.
El día de la intervención
Ingreso en el hospital el mismo día. La intervención dura en torno a dos horas, con anestesia general o raquídea según la zona y el caso. Se marcan las zonas de pie, con la paciente despierta, porque el lipedema se ve distinto tumbada. Al terminar se colocan las prendas de compresión y se pasa a planta. Lo habitual es dormir una noche en el hospital y recibir el alta al día siguiente, caminando.
Todo ocurre en quirófanos del grupo HM, con anestesistas, enfermería y hospitalización de un hospital general. Eso importa: el lipedema se opera en un hospital, no en una consulta.
Riesgos y complicaciones
Es cirugía y hay que contarlo con honestidad. Las complicaciones más frecuentes son leves y esperables: hematomas (en el lipedema, más que en otras liposucciones), hinchazón que tarda semanas en bajar, molestias al tacto y zonas de sensibilidad alterada que se recuperan con el tiempo. Menos frecuentes: seromas (acumulación de líquido que a veces hay que drenar), irregularidades del contorno que pueden requerir retoque, e infección de las incisiones, poco habitual. Las complicaciones graves son raras y se minimizan con el estudio preoperatorio, la técnica y el entorno hospitalario. En consulta se explican con detalle y por escrito antes de decidir.
Resultados
La cirugía elimina la grasa enferma de las zonas tratadas de forma definitiva: esas células no vuelven. Lo que notan las pacientes, además del cambio de volumen y de contorno, es la reducción del dolor y de los hematomas, la mejora de la movilidad y, en muchas, poder volver a hacer cosas que habían dejado. El resultado final se aprecia entre los tres y los seis meses, cuando baja toda la inflamación.
Lo que la cirugía no hace es curar la enfermedad. El lipedema es crónico, y el tratamiento conservador sigue después, más llevadero. Cómo son las semanas siguientes, paso a paso, está en recuperación tras la cirugía. Y qué cuesta y qué cubre el seguro, en precio y seguros.