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Lipedema

Lipedema · Cirugía WAL

Recuperación tras la cirugía de lipedema, semana a semana

Excelencia y superespecialización en su tratamiento

Una unidad dedicada a tu patología, con cirujanos centrados en ella.

Lo habitual es salir del hospital al día siguiente caminando y volver a la vida normal en una semana. Pero la recuperación completa lleva meses, y saber qué es normal en cada fase quita mucha ansiedad.

Mujer caminando por un sendero, vista desde atrás

Las primeras 24 horas

Sales de quirófano con las prendas de compresión ya puestas y pasas la noche en planta. Es normal notar las piernas pesadas, tirantes y doloridas al moverlas, y que las incisiones (de pocos milímetros) drenen líquido teñido de rosa durante las primeras horas: es el suero de la infiltración saliendo, no sangre, y es buena señal. Se protege con apósitos absorbentes.

Esa misma tarde o a la mañana siguiente te levantas y caminas por la planta. Caminar es parte del tratamiento: activa la circulación y reduce el riesgo de trombosis. El dolor se controla con analgesia habitual. El alta suele ser al día siguiente, con las instrucciones por escrito y el teléfono de contacto de la unidad.

La primera semana

  • Compresión las 24 horas, salvo para la ducha. Es la fase en la que más trabaja la prenda: reduce la hinchazón, sujeta el tejido y disminuye el dolor.
  • Caminar varias veces al día, poco rato y a menudo. Nada de estar todo el día en el sofá, pero tampoco largas caminatas.
  • Hematomas que aparecen y se extienden durante los primeros días. En el lipedema son más llamativos que en otras liposucciones por la fragilidad capilar; alcanzan su máximo hacia el tercer o cuarto día y luego cambian de color y se van.
  • Hinchazón que puede hacer que las piernas parezcan igual o más voluminosas que antes. Es normal y es temporal.
  • Ducha desde las 48 horas, sin baño de inmersión hasta que las incisiones cierren.
  • Trabajo de oficina o desde casa: la mayoría se reincorpora entre el quinto y el séptimo día.

Semanas 2 a 6

Es la fase de la desinflamación. El dolor baja mucho, los hematomas se reabsorben (dos o tres semanas) y empieza a verse el cambio de contorno. Aparecen sensaciones nuevas: zonas dormidas o hipersensibles, tirantez, pequeños bultos duros bajo la piel (fibrosis en resolución). Todo eso mejora con el tiempo, y el drenaje linfático manual en esta fase lo acelera; solemos indicar varias sesiones a partir de la segunda semana.

La compresión sigue: en general, día y noche las primeras dos o tres semanas y después solo de día, durante unas seis semanas en total. El deporte suave (caminar, bicicleta estática, agua cuando las incisiones estén cerradas) se retoma a partir de la segunda o tercera semana; el impacto y la fuerza intensa, a partir de la sexta.

Meses 2 a 6

La hinchazón residual desaparece poco a poco y la piel se adapta al nuevo contorno. El resultado final se valora entre los tres y los seis meses: es cuando comparamos con las fotos previas y decidimos si hay una siguiente etapa y cuándo. Si hay que operar otra zona, lo habitual es esperar al menos tres meses entre intervenciones.

Señales para llamar

Fiebre, dolor que aumenta en lugar de disminuir, una pierna mucho más hinchada que la otra, enrojecimiento y calor en una zona concreta, o una incisión que supura más allá de los primeros días. Son poco frecuentes, pero conviene que las veamos pronto. La unidad tiene un teléfono de contacto para el postoperatorio; se entrega con el alta.

Después

Las revisiones son con el mismo equipo que te operó. Y el tratamiento conservador continúa, porque el lipedema es una enfermedad crónica: compresión en el día a día (mucho más llevadera con menos volumen), ejercicio y control del peso. La grasa extraída no vuelve; lo que hay que cuidar es el tejido que queda.

Si todavía estás decidiendo, la página de la cirugía WAL explica cómo es la intervención y quién es candidata.

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