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Lipedema

Lipedema

Qué es el lipedema

Excelencia y superespecialización en su tratamiento

Una unidad dedicada a tu patología, con cirujanos centrados en ella.

Una enfermedad crónica del tejido graso, casi exclusiva de la mujer, que durante décadas se ha diagnosticado mal. Aquí la explicamos como lo hacemos en consulta.

Piernas de una mujer caminando por la calle

El lipedema es una enfermedad crónica y progresiva del tejido adiposo. Se caracteriza por una acumulación atípica y simétrica de grasa en las piernas, desde las caderas hasta los tobillos, que en fases avanzadas puede afectar también a los brazos. Los pies y las manos quedan libres: ese detalle, que parece menor, es una de las claves del diagnóstico.

No es solo grasa acumulada. Es un tejido inflamado y doloroso, con capilares frágiles que sangran con facilidad (de ahí los hematomas) y que, con el tiempo, puede colapsar el sistema linfático y añadir un linfedema al cuadro. Cuando eso ocurre hablamos de lipolinfedema.

A quién afecta

Casi exclusivamente a mujeres, y suele debutar o empeorar en tres momentos hormonales: la pubertad, el embarazo y la menopausia. Se cree que hay una predisposición genética (es frecuente que la madre, una hermana o una tía tengan lo mismo) sobre la que actúan los estrógenos y la progesterona. La causa exacta todavía no se conoce.

Se describió hace más de 75 años y, sin embargo, sigue siendo una enfermedad poco conocida, que en muchos países no está reconocida oficialmente y que se confunde una y otra vez con obesidad. Muchas de nuestras pacientes han pasado años a dieta antes de que alguien les pusiera nombre a lo que tenían.

Lo que no es

No es obesidad. El lipedema no es consecuencia de comer de más ni de moverse de menos, y no responde a las dietas: se adelgaza de cintura para arriba y las piernas se quedan como estaban. Eso sí, hasta la mitad de las pacientes tienen además sobrepeso, y las dos cosas pueden convivir.

No es celulitis. La celulitis (la paniculopatía edemato-fibro-esclerótica, si queremos el nombre técnico) puede dar piel de naranja, pero no duele. El lipedema duele a la presión y de forma espontánea.

No es linfedema, aunque pueden coexistir. En el linfedema el edema afecta al dorso del pie y a los dedos, y el signo de Stemmer es positivo: no se puede pellizcar la piel del dorso del segundo dedo. En el lipedema puro los pies están respetados.

Tipos y etapas

Se usan varias clasificaciones. La que manejamos en consulta es la de Schingale, que describe cinco tipos según dónde se acumula la grasa:

TipoDónde se acumula
IGlúteos y caderas (el llamado “pantalón de montar”)
IIHasta las rodillas, con lóbulos de grasa en la cara interna
IIIDe las caderas a los tobillos
IVBrazos y piernas, hasta muñecas y tobillos, respetando manos y pies
VLipolinfedema, con retención de líquido también en manos y pies

Además del tipo, valoramos la etapa: desde una piel lisa con tejido engrosado y nódulos pequeños, hasta grandes lóbulos de grasa que deforman la extremidad y dificultan la marcha. Las dos clasificaciones, con más detalle, están en grados y tipos de lipedema. El tipo y la etapa condicionan el tratamiento y, si hay cirugía, el número de intervenciones y el orden de las zonas.

Por qué importa el diagnóstico precoz

El lipedema no se cura solo y tiende a avanzar. Cuanto antes se diagnostique, antes se puede frenar el dolor y la inflamación con tratamiento conservador, y mejor resultado da la cirugía WAL si llega a hacer falta. Si te reconoces en lo que acabas de leer, el siguiente paso es una consulta con alguien que conozca la enfermedad.

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