Grados y tipos de lipedema
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El lipedema se clasifica de dos maneras que se combinan: por dónde está (tipo) y por cuánto ha evolucionado el tejido (grado o estadio). Una paciente puede tener un lipedema tipo III en grado 1, o tipo I en grado 3.

Dos clasificaciones que se combinan
Cuando en consulta decimos “lipedema tipo III, grado 2”, estamos describiendo dos cosas distintas. El tipo dice dónde se acumula la grasa. El grado (también llamado estadio o etapa) dice cómo está el tejido, desde una piel lisa con nódulos pequeños hasta grandes lóbulos que deforman la extremidad. Son independientes: hay lipedemas muy extensos y poco evolucionados, y lipedemas localizados muy avanzados.
Las dos importan para el tratamiento: el tipo decide qué zonas hay que tratar; el grado, con qué urgencia, cuántas etapas quirúrgicas y qué resultado esperar.
Los cinco tipos, según la distribución
Usamos la clasificación de Schingale, que es la más extendida:
| Tipo | Dónde se acumula la grasa | Cómo se ve |
|---|---|---|
| I | Glúteos y caderas | El clásico “pantalón de montar”: cadera ancha, muslos y piernas normales |
| II | De las caderas hasta las rodillas | Lóbulos de grasa en la cara interna de las rodillas, que rozan al andar |
| III | De las caderas hasta los tobillos | Piernas en columna, con un escalón marcado en el tobillo; los pies quedan libres |
| IV | Brazos y piernas | Afectación hasta muñecas y tobillos, respetando manos y pies |
| V | Lipolinfedema | Lipedema con linfedema añadido; el líquido llega también a manos y pies |
El tipo más frecuente en consulta es el III, seguido del II. El tipo IV, con brazos, aparece sobre todo en lipedemas de larga evolución. Que los pies y las manos queden libres en los tipos I a IV es una de las claves para distinguirlo del linfedema, donde el pie sí se afecta; lo explicamos en síntomas y diagnóstico.
Los tres grados, según la evolución del tejido
| Grado | Piel y tejido | Lo que nota la paciente |
|---|---|---|
| 1 | Superficie de la piel lisa. Tejido subcutáneo engrosado y blando, con nódulos pequeños (como granos de arroz) que se palpan al pellizcar | Dolor a la presión, hematomas fáciles, piernas desproporcionadas. A menudo lo llaman “celulitis” o “retención” |
| 2 | Superficie irregular, con hoyuelos y ondulaciones. Nódulos más grandes (como nueces), tejido más firme | Dolor espontáneo, pesadez al final del día, dificultad para encontrar ropa y calzado |
| 3 | Grandes lóbulos y colchones de grasa, sobre todo en la cara interna de rodillas y muslos, que deforman la extremidad. Tejido endurecido, fibrosis | Limitación al caminar, roce y heridas entre pliegues, afectación de rodillas y caderas, con frecuencia linfedema añadido |
Algunas clasificaciones añaden un grado 4, que equivale al lipolinfedema (tipo V). Nosotros preferimos describir el linfedema aparte, porque cambia el tratamiento.
Por qué importa el diagnóstico precoz
El lipedema avanza de grado con los años, con los cambios hormonales y con las subidas de peso. Un grado 1 bien tratado con compresión, ejercicio y nutrición puede mantenerse estable mucho tiempo. Un grado 3 exige varias etapas de cirugía y, aunque mejora muchísimo, parte de la fibrosis y del daño articular no se recupera del todo.
Por eso insistimos: si el dolor, los hematomas y la desproporción están ahí, aunque la piel siga lisa, es el momento de consultar. Determinar el tipo y el grado es lo primero que hacemos en la primera visita, y es lo que marca el plan.