Suelo pélvico: incontinencia anal, rectocele y trastornos de la defecación
Excelencia y superespecialización en su tratamiento
Una unidad dedicada a tu patología, con cirujanos centrados en ella.
Se consulta tarde y con vergüenza, y es una de las cosas que más condicionan la vida diaria. La mayoría mejora, y buena parte sin cirugía.

El suelo pélvico es el conjunto de músculos y estructuras que sostienen la vejiga, el útero y el recto, y que controlan la continencia. Cuando falla, los síntomas van desde los escapes de gases o heces hasta la sensación de bulto o la imposibilidad de vaciar bien el recto.
Se habla poco de ello y se consulta tarde. Es probablemente el motivo de consulta con más pacientes que llevan años adaptando su vida a un problema que tiene tratamiento.
Qué tratamos aquí
- Incontinencia anal. Escapes de gases, de heces líquidas o sólidas, y urgencia defecatoria. Las causas más frecuentes son las lesiones obstétricas (a veces con veinte o treinta años de distancia entre el parto y los síntomas), la cirugía anal previa y el envejecimiento del esfínter.
- Rectocele. El recto protruye hacia la vagina. Da sensación de bulto y, sobre todo, dificultad para vaciar: la paciente empuja y no sale nada, o necesita ayudarse con el dedo.
- Enterocele y prolapso rectal. Descenso de estructuras pélvicas que altera la defecación y, en el prolapso, exterioriza el recto.
- Trastornos de la defecación. Estreñimiento que no es de tránsito sino de vaciado, muchas veces por una contracción paradójica del suelo pélvico al empujar.
Cómo se estudia
La exploración en consulta orienta la mayor parte. Según el caso se completa con manometría anorrectal, que mide presiones y sensibilidad, con ecografía endoanal, que ve la integridad de los esfínteres, y con defecografía, que muestra qué pasa realmente en el momento de defecar. No se piden las tres a todo el mundo: se pide lo que va a cambiar la decisión.
El tratamiento empieza por lo conservador
Y no es un trámite previo a la cirugía: en muchos casos es el tratamiento definitivo.
- Rehabilitación de suelo pélvico con biofeedback. Reeducar la musculatura y, en los trastornos de la defecación, desaprender el patrón de empuje incorrecto. Con constancia, los resultados son buenos.
- Regular la consistencia de las heces. En incontinencia, convertir unas heces líquidas en heces formadas cambia la vida del paciente.
- Medidas posturales y hábitos defecatorios. Poco vistosas, muy eficaces.
Cuándo entra la cirugía
Cuando hay una lesión anatómica que lo justifique y la rehabilitación no ha sido suficiente: reparación esfinteriana, corrección del rectocele, cirugía del prolapso rectal o neuromodulación de raíces sacras en incontinencias seleccionadas.
Por eso el suelo pélvico está dentro de esta unidad y no aparte. La misma consulta que valora una fisura o una fístula tiene que poder valorar el esfínter que hay debajo, porque las decisiones se condicionan entre sí.