Cirugía oncológica ginecológica: ovario, endometrio y cérvix
Excelencia y superespecialización en su tratamiento
Una unidad dedicada a tu patología, con cirujanos centrados en ella.
En el cáncer de ovario avanzado, la cirugía abdominal completa forma parte del tratamiento, y ahí es donde entra el cirujano general.

Los tumores ginecológicos comparten con los digestivos un territorio: la pelvis y la cavidad abdominal. Por eso, en los casos avanzados, su tratamiento quirúrgico deja de ser competencia de una sola especialidad y pasa a ser un trabajo conjunto entre ginecología oncológica, cirugía general y oncología médica.
Cáncer de ovario
Es el que más exige desde el punto de vista quirúrgico. Suele diagnosticarse en estadios avanzados, con enfermedad repartida por el peritoneo, el epiplón, el diafragma o la superficie de vísceras abdominales.
El objetivo de la cirugía es la citorreducción completa: no dejar enfermedad visible. Eso puede implicar resecar peritoneo, epiplón, bazo o segmentos de intestino, y es exactamente el tipo de intervención en el que el cirujano general aporta. La cantidad de enfermedad residual tras la cirugía es uno de los factores que más pesan en el pronóstico.
Según el caso, la cirugía se hace de entrada o después de varios ciclos de quimioterapia, y en pacientes seleccionados se valora HIPEC en el mismo acto quirúrgico.
Cáncer de endometrio
Es el tumor ginecológico más frecuente y suele dar la cara pronto, con sangrado después de la menopausia, lo que permite diagnosticarlo en estadios iniciales. El tratamiento es quirúrgico: histerectomía con anejos y estadificación ganglionar, hoy habitualmente con técnica de ganglio centinela y por vía mínimamente invasiva.
Cáncer de cérvix
El tratamiento depende mucho del estadio: desde cirugía en los iniciales hasta quimiorradioterapia como tratamiento principal en los localmente avanzados. La decisión sale del comité.
Lo que aporta hacerlo aquí
Que el mismo equipo que opera la carcinomatosis peritoneal de origen digestivo tiene la técnica y la infraestructura para la citorreducción de un ovario avanzado, y que el hospital tiene detrás la UCI y el soporte que una cirugía de esa envergadura requiere. El seguimiento y el tratamiento sistémico los lleva el equipo de ginecología y oncología correspondiente, con el que se trabaja coordinado.