Cirugía endocrina: tiroides, paratiroides y suprarrenales
Excelencia y superespecialización en su tratamiento
Una unidad dedicada a tu patología, con cirujanos centrados en ella.
Glándulas pequeñas, cirugía delicada: lo que está en juego suele ser la voz, el calcio o la tensión arterial.

La cirugía endocrina se ocupa de las glándulas que fabrican hormonas: tiroides, paratiroides y suprarrenales. Son intervenciones de campo pequeño y disección fina, donde la diferencia entre un buen y un mal resultado está en estructuras de milímetros.
Tiroides
Se opera fundamentalmente por tres motivos:
- Nódulo con sospecha o confirmación de malignidad, tras estudio con ecografía y punción.
- Bocio grande que comprime la tráquea o el esófago, o que se extiende hacia el tórax.
- Hipertiroidismo que no se controla con tratamiento médico o con yodo radiactivo.
La intervención puede ser una extirpación parcial (hemitiroidectomía) o completa. Las dos estructuras que marcan la calidad de la cirugía son los nervios laríngeos recurrentes, que gobiernan las cuerdas vocales, y las paratiroides, que regulan el calcio. Preservarlas es el objetivo técnico de toda la operación, y por eso se emplea neuromonitorización del nervio cuando está indicada.
Tras una tiroidectomía total se necesita tratamiento hormonal sustitutivo de por vida, con un comprimido diario y controles analíticos. No engorda ni altera la vida normal, pero hay que tomarlo.
Paratiroides
El motivo habitual es el hiperparatiroidismo primario: una glándula que produce hormona de más y eleva el calcio en sangre. Da cansancio, dolores óseos, cálculos renales y, a la larga, osteoporosis. Muchas veces se descubre en una analítica de rutina.
La cirugía es curativa en la gran mayoría de los casos. Con los estudios de localización actuales suele bastar con una intervención dirigida a la glándula enferma, a través de una incisión mínima.
Suprarrenales
Se operan los tumores funcionantes (los que producen hormonas en exceso y provocan hipertensión, alteraciones del potasio o síndrome de Cushing), los de tamaño significativo y aquellos con características radiológicas sospechosas.
El abordaje habitual es laparoscópico, y exige preparación previa coordinada con endocrinología: en algunos tumores, operar sin bloqueo farmacológico previo es peligroso. Es un buen ejemplo de por qué esta cirugía se hace en hospital y con el endocrinólogo dentro del proceso.