Hernia de hiato y reflujo: cuándo dejar de tomar el protector
Excelencia y superespecialización en su tratamiento
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Tomar un inhibidor de la bomba de protones veinte años no es un plan. En pacientes bien seleccionados, la cirugía resuelve el problema de raíz.

El reflujo gastroesofágico es el paso del contenido del estómago hacia el esófago. Se manifiesta con ardor, regurgitación, tos crónica, ronquera o dolor torácico. Con frecuencia se asocia a una hernia de hiato: una parte del estómago que asciende al tórax a través del orificio del diafragma por el que pasa el esófago.
Primero, el tratamiento médico
Medidas posturales, control del peso, cenas más tempranas y ligeras, y fármacos inhibidores de la bomba de protones. Funciona en la mayoría de los pacientes, y mientras funcione y se tolere, es el camino.
Cuándo se plantea operar
- Dependencia del fármaco a dosis altas durante años, con recaída inmediata al suspenderlo.
- Mala respuesta pese al tratamiento correcto.
- Complicaciones: esofagitis grave, estenosis, esófago de Barrett.
- Síntomas respiratorios por reflujo (tos, broncoaspiraciones, asma de difícil control).
- Hernias de hiato grandes, sobre todo las paraesofágicas, por el riesgo de complicación mecánica.
Lo que hay que estudiar antes
Aquí no se opera con la historia clínica sola. Antes de una cirugía antirreflujo hace falta endoscopia, y en la mayoría de los casos manometría esofágica y pHmetría. Sirven para confirmar que el reflujo existe y es ácido, y para comprobar que el esófago tiene una motilidad suficiente. Operar un esófago que no se mueve bien es la forma de cambiar el ardor por una disfagia, y eso es un mal negocio.
En qué consiste la operación
En reducir el estómago a su sitio, cerrar el orificio del diafragma y construir con el propio fondo gástrico un mecanismo antirreflujo alrededor del esófago (funduplicatura). Se hace por laparoscopia o por vía robótica, que en el hiato aporta precisión por lo estrecho del campo.
El ingreso suele ser de uno o dos días. Durante las primeras semanas la dieta es progresiva, de líquidos a sólidos, y es normal notar dificultad para tragar al principio y cierta imposibilidad de eructar. Se explica antes, porque asusta si no se espera.